Mundo ficciónIniciar sesiónDeborah recibió un email tan pronto entraron en la ciudad.
—Inauguran una disco esta noche —leyó en voz alta—. ¿Les gustaría ir?
—Por qué no —asintió Sean—. ¿Escuchaste, bastardo?
No obtuvo respuesta. Deborah se volvió hacia el asiento posterior y halló a Jim profundamente dormido, la cabeza en el regazo de Silvia, que dormía abrazándolo. Sean lanzó un p







