Mundo ficciónIniciar sesiónUn ringtone que Deborah no había escuchado en semanas la despertó el sábado a la madrugada.
—Al fin —gruñó.
A su lado, Sam la vio sentarse en la cama y prestar atención a lo que le decían, asintiendo para sí misma.
—Envíame una foto de su pasaporte —dijo Deborah—. Te avisaré si preciso más información.
Cortó un momento después y volvió a acostarse sin dejar el teléfono. Su expresión le hizo sospechar a Sam que sus planes de pasar el fin de semana en Los Cabos a







