Carraspea detrás de mí, una leve sonrisa adorna sus labios.
—Estoy bien, no me duele en absoluto. —Se limpia las manos—. ¿Tú estás bien?
Tan orgulloso...
—Estoy bien, gracias por defenderme. —Doy palmadas sobre su hombro y trato de ignorar lo bien que se ven sus fornidos brazos—. ¿Ahora qué haremos?
Miro hacia el auto, el cual ha dejado de emanar humo. Todavía siento el rubor en mis mejillas, estoy un poco avergonzada por lo de hace un momento atrás. Trato de no hacer mucho caso, quizá me estoy