No se había preparado emocional ni psicológicamente para verla tan pronto, pero el sujeto lo seguía mirando y se obligó a reaccionar como el hombre adulto en el que se había convertido y por un momento olvidó al jovencito enamorado que fue y con él dejó de lado el pasado y la historia que traía a cuestas con la mujer que estaba del otro lado de la pared.
—Hola, vine a ver a Candace, soy…
El hombre no lo dejó terminar, se le acercó con la taza y se la ofreció.
—Te conozco, Kilian Fox, ¿cierto?