No había nada más en el mundo entero que se sintiera mejor que estar entre los brazos de Ethan, eran cómodos y cálidos, amaba estar sobre ellos, sentir el calor de su piel, su lenta respiración cuando estaba dormido. Me había enamorado con locura de ese demonio, y no sabía si se trataba por el lazo que nos unía, o por el amor que aún nos quedaba desde hace muchísimos años.
Agradecía a la vida, al destino o incluso al cielo por volver a cruzarlo en mi camino. Era gracioso, se suponía que nunca m