Me encontraba sentada en una de las esquinas de la habitación mi cuerpo ya se encontraba libre de cualquier cadena, sin embargo tenía mucho miedo, me encontraba sin siquiera querer moverme. Mis manos sujetaban mis piernas meciéndome lentamente, intentando hacerme lo mas chiquita posible.
Mis ojos no se despegaban del cuerpo sin vida de Victoria. Héctor había decidido dejarlo ahí como recordatorio, para recordarme lo que me podría pasar si no lo obedecía o intentara hacer algo, como escaparme. E