En realidad, era la segunda vez que Pietro la veía así, había visto una sonrisa igual de amplia y ternura en sus ojos el día de su boda, pero era la primera vez que se dirigía a él.
- Tú tenías diez, pero yo… - estaba demasiado avergonzado para admitir su edad.
Ciertamente, incluso el mismo se aferraba a la idea de ignorar la diferencia de edades.
- Fue hace dieciséis años, si tienes treinta y ocho ahora, tendrías unos ¿veintidós? - calculó en voz alta.
- … - Pietro se sentía extremadamente inc