Cuando salgo al otro lado del portal, Leticia me está esperando para recibirme con los brazos abiertos y una gran sonrisa. Para su sorpresa, ella se encuentra con el derechazo más fuerte que puedo lanzar en la cara. Siento el satisfactorio crujido de los huesos de su nariz colapsar bajo el peso de mi puñetazo. La veo caer al suelo. La sangre brota de su nariz rota sobre la alfombra gris. A nuestro alrededor, mis hermanas sueltan gritos ahogados, sorprendidas por mis acciones.
"¿CÓMO TE ATREVES