- Sólo levántate… vamos, ven conmigo.
Hice que me acompañara y nos llevé hasta la casa de la mamada Luna Zafiro. Allí ya estaban Beth, Darien, Emil y Cyrille, listos, esperándonos.
- ¿Qué es todo esto? – dijo Lucien sin comprender.
- Amigo – dijo Emil – Sé que tienes muchas cosas a tu alrededor que te están abrumando, así que juntos vamos a ir a distraernos un poco… - todos lo observaron con una sonrisa en el rostro. Lucien volvió de su estado de melancolía y me observó analíticamente.
- Tu