Entramos a la cabaña del Alfa; esta era simplemente maravillosa, los ventanales entregaban una vista completa al lago. Entre la sala de estar y el comedor, se encontraba una acogedora chimenea. Para mi sorpresa, ya estaba encendida.
- ¿Hay alguien más aquí?
- No, solo mis guardias a unos cuantos kilómetros a la redonda. Di aviso que estaría aquí durante el fin de semana y ordené que estuviera todo preparado.
- ¿Sabías que aceptaría tu invitación?
- Por favor, dime… ¿Quién se negaría a disfru