Llegué a casa y me fui directa a la habitación. Cerré la puerta y con la espalda apoyada en ella me deslicé hasta el suelo. No podía dejar de llorar. Deseé volver a Foresthill. Aquello era todo lo que yo conocía, sin lobos, ni brujas, ni dones. Solo gente normal y yo siendo una más, con mis amigas, con mi padre y viendo mucho más a Alex de lo que lo veía ahora. Mi respiración empezó a acelerarse y en ese momento sonó mi teléfono. Era Eli.
—Kass, ¿estás bien?, Tyler me ha dicho que te ha visto l