Alaia
El almuerzo había transcurrido en un silencio extraño, uno que no me incomodaba, pero que me pesaba en el pecho. Observaba a Alexander; el hombre que suele proyectar una seguridad inquebrantable parecía estar a punto de romperse. Había una sombra en sus ojos, una fatiga que no tenía nada que ver con el cansancio físico.
¿Era por el robo? ¿Realmente le afectaba que su ex esposa lo estuviera robando? ¿Por qué? ¿Aún la amaba y le dolía?
Una parte de mí sentía que el me había traído aqui pa