Alexander Sinclair
Mis ojos permanecieron fijos en el pasillo ejecutivo desde la rendija de mi puerta. Había visto a Logan salir de mi despacho con esa arrogancia barata que tanto me irritaba, pero lo que realmente llamó mi atención fue el rumbo que tomó. En lugar de dirigirse hacia el ascensor principal para abandonar el edificio, lo vi caminar hacia la pequeña cafetería de paredes de vidrio.
Desde mi posición, el ángulo era perfecto. Vi cómo Logan entraba y, un par de segundos después, pude