Sentirlo tan cerca solo le provocaba náuseas, su aliento rozó su cuello y a pesar de que sabía que no podía demostrarlo, quería llorar. Sin embargo, las sonrisas maliciosas de quienes observaban continuaban sobre ellos. El alcohol, la música y las otras parejas que se atrevieron a ir más allá frente a todos, lo envalentonaron y él la invitó a recostarse sobre el enorme sillón que más parecía una cama.
Se sentía observada, pero a él no parecía molestarle. Su cabello rubio le cubrió parte del ro