¿No se suponía que estaban de viaje?
¿No se suponía que estaban en ese resort, en esa habitación con balcón desde donde Julian me había llamado por videollamada con esa expresión dulce y preocupada?
¿Cuántas veces había pasado algo así?
¿Cuántas cenas? ¿Cuántas fiestas? ¿Cuántas noches me había dicho que estaba cerrando un trato en otra ciudad mientras en realidad estaba a menos de una hora de casa, con la mano de ella apoyada en la espalda?
Lo que más me dolía era la seguridad con la que lo hab