Perspectiva de Celeste
El lugar era uno de esos hoteles que no necesitaban mostrar una lista de precios.
Lo sabías apenas entrabas al camino de acceso. No había un puesto de valet con un cartel anunciando el servicio; solo un hombre de traje gris que tomó mis llaves sin decir una palabra, con esa tranquilidad de alguien que asumía que una mujer vestida como yo pertenecía a ese lugar.
Había abierto la invitación en casa.
Una tarjeta dorada. Papel grueso. Organizada por Veil Holdings.
Me quedé mir