Perspectiva de Celeste
Dominic no aflojó el ritmo. Me sujetó por la espalda y me mantuvo pegada a él mientras sus embestidas se volvían más intensas. Su pene se deslizaba dentro y fuera de mí, y el sonido de nuestros cuerpos al encontrarse llenaba la habitación.
Las piernas empezaron a temblarme. Estaba tan mojada que mis fluidos le empapaban los muslos. Sentía cómo otro orgasmo se acumulaba en mi vientre, cada vez más intenso, hasta que apenas podía contenerlo.
—Córrete para mí —gruñó junto a m