Perspectiva de Seraphine
Salí de aquella casa echando humo de la rabia.
Durante todo el camino de regreso, conduje con la mandíbula apretada y las manos aferradas al volante. No podía dejar de repasar una y otra vez todo lo que había pasado esa noche.
Los dos me habían puesto las manos encima.
Julian. El hombre ante el que me había arrodillado, al que le había practicado sexo oral y que me había tomado contra la pared de su propia sala mientras su esposa estaba quién sabe dónde, haciendo quién s