Perspectiva de Dominic
Regresé al hotel, me dejé caer en la cama y me quedé mirando el techo.
La habitación estaba en silencio. Afuera, la ciudad también parecía haberse quedado dormida. No tenía ningún motivo para seguir despierto.
Y, sin embargo, ahí estaba, sin poder pegar el ojo.
Celeste no dejaba de venirme a la cabeza. No como un problema pendiente que necesitaba resolver, sino como una canción que se te queda grabada o un aroma que reconoces sin saber de dónde viene. Aparecía de la nada,