—Quería tomar un taxi para volver a donde había dejado mi auto, pero un coche pasó a toda velocidad y me salpicó de agua sucia. Quedé empapada y mi ropa terminó hecha un desastre. Me dio muchísimo asco. Miré a mi alrededor y vi una pequeña tienda de segunda mano, así que entré. Encontré ese vestido, me gustó y lo compré.
Seguía muerta de hambre. Después de cambiarme, estaba a punto de salir cuando vi que también vendían helados. Compré uno. Era espeso, cremoso y delicioso. Aunque quizá me supo t