Perspectiva de Celeste
Se hizo un silencio.
Seraphine fulminó a Julian con la mirada y luego se volvió hacia mí.
—Lo siento —masculló—. Pero eso no cambia nada. Todavía tienes que responder nuestras preguntas.
Me sequé la cara con el dorso de la mano y sorbí por la nariz.
—Está bien. Les voy a contar todo lo que me pasó.
Metí la mano en el bolsillo, saqué mi teléfono nuevo y se lo tendí a Julian.
Él lo miró, desconcertado.
—¿De quién es este teléfono?
—Mío —respondí.
Respiré hondo y empecé a con