Hice una pausa para que mis palabras surtieran efecto.
—Entonces, ¿qué fue lo que pasó en realidad? —continué—. Al principio pensé que quizá tu esposo se sentía culpable por haberte alejado de nosotras después de tantos años y por eso te había conseguido un laboratorio mucho mejor. También creí que habías hablado bien de nuestro trabajo porque todavía nos tenías cariño y que, por eso, tu esposo había decidido financiar nuestra investigación.
Incliné un poco la cabeza y le sostuve la mirada.
—Per