— ¡Francesco, Francesco! No hagas una locu… — Piiiiiiip
Ya Francesco había cortado la llamada dejando a Russo con la palabra en la boca —¡Maldición!
— ¿Qué sucede cariño? — Su esposa Allegra quiso saber.
— No te gustará, mejor no me preguntes…
— Pero Antonio…
— Amor… — El acunó su delicado y hermoso rostro entre sus manos, Allegra había cambiado su color de cabello rojo intenso a uno rubio más parecido a su color natural y Antonio apenas comenzaba a acostumbrarse — ¿Sabes que eres la rubia más