—“Te prometo que todo será como antes”, me dijo tan convencido que no pude más que creerle; necesitaba hacerlo.
Otra lágrima cae de sus ojos y esta vez no hace nada por limpiarlas.
—Por un tiempo todo volví a la normalidad, tal como lo prometió. Se convirtió en el mismo hombre del que me enamore antaño. Detallista, romántico y apasionado —niega y ríe, sus ojos miran al techo como si buscara una respuesta—.Luego de unos meses, las cosas volvieron a lo mismo de antes. Nuestra relación comenzaba a