No logro conciliar el sueño, eso es un hecho.
Por más que intento cerrar mis ojos, veo lo que hay en mi interior y es peor que la realidad; y me duele, me duele mucho que ni siquiera en sueños pueda escapar. Miro hacia el techo con algunas manchas de humedad y me recuerdo que este no es mi lugar, no pertenezco aquí… ni a ningún lado.
Me giro sobre la cama de Mike, que al menos se siente cómoda y al estar de costado, lágrimas silenciosas ruedan por mi sien. No tengo la menor idea de la hora que