Diciembre llego más inminente que nuca con una fuerte nevada que duro unos tres días donde nadie pudo salir de sus casa; cosa que Nahúm y yo aprovechamos para conocernos mejor, rememorar recuerdos del pasado y reconciliarnos con el recuerdo de la familia feliz que alguna vez creímos tener y que ahora se nos daba la oportunidad de reconstruir partiendo del perdón.
En cinco meses me había negado a saber de mi madre, ni de nadie que pudiera hablarme de ella. Solo me importaba saber sobre Patrick y