—Estoy muy feliz de verte tan bien, ojitos de luna. Luces más segura y relajada, toda una chica madura —sonrió a las palabras de Patrick mientras juego con sus dedos largos y arrugados—. ¿Nahúm ha sido bueno contigo?
Alzo mis ojos hacia los del abuelo y asiento.
—El mejor del mundo, abuelo —sonrió y vuelvo mi vista a la pared de la habitación donde ha estado durmiendo Patrick. Ya casi es medianoche y mañana ellos deben regresar a Melbourne—. Nahúm es un hombre maravilloso. Un poco introvertido