— ¿De verdad tengo que asistir a esa cena? —Cuestiona con gesto huraño, Nahúm, mientras que lo ayudo con el nudo de su corbatín; asiento efusivamente con una sonrisa triunfante en mis labios. Es la primera vez en seis meses que consigo que él salga a divertirse un poco—. ¿Y por qué demonios te estoy haciendo caso? Se supone que yo soy el hermano mayor en esta relación.
Se echa hacia atrás y me mira con ambas cejas enarcadas, demostrando inconformidad; termino mi trabajo y paso las manos por las