—señor...— susurra ella tan perfecto, que literalmente provoco pensamientos oscuros a Sebastián
Ella cierra los ojos, y lo peor es que él puede escuchar la respiración pausada de ella.
Sebastian sigue subiendo y al tocar la parte herida, ella se queja.
—debiste decirlo a tiempo, se van a formar vejigas, lo mejor es que te lleve a casa— dijo él tocando con delicadeza, pero la quemadura esta un poco más arriba, casi llegando a la intimidad de la chica
—señor... Pare por favor— súplica aún con sus