—¡Alto!— ordena Sebastián
Anastasia, siente como los nervios le están haciendo una mala jugada, sus manos están tan temblorosas y su corazón tan palpitante, que pierde el conocimiento, los oficiales no la dejan caer y el que se acerca de inmediato fue Leandro.
—¡Ana!— la carga él entre sus brazos
—¿Qué sucede?— se preocupa Sebastián acercándose un poco más
—¡Se desmayó señor!— sacude el rostro levemente Leandro a Anastasia
—¡Lo pagarán muy caro!— amenaza Sebastián a los oficiales y estos están