—¿¡Cómo te atreves a hablarme de esa manera Anastasia!?— gruñó Sebastián muy fulminante
—¡Habló como se me da la gana!— se acerca ella quedando a milímetros de su ex esposo, él puede sentir nuevamente, después de tantos años, aquel dulce perfume a rosas que inunden sus fosas nasales, tenerla así de cerca, puede presenciar más su belleza. Ana siente un escalofrío recorrer su cuerpo, pero su mirada está firme, transmitiendo frialdad. —¡Ya no soy la misma tonta de antes! ¡Puedo decir lo que se me