—Ana, me preocupas, has estado extraña desde que saliste del baño del restaurante, no entiendo qué pasa contigo ¿Por qué no hablas? Debería haber confianza ¿No creés?
—lo siento Adrián, no puedo decirlo
—¿Te sirvo más whisky?
—No. Solo, quiero mirar el cielo, eso es todo, por favor— súplica ella aferrándose a sus rodillas fijando su mirada en el cielo, eso no se lo esperaba, el llegar a tener otro bebé
Y aunque Adrián le molesta un poco la actitud de Ana, de todas formas se mantuvo junto a el