—¿Qué sería? Y bájate de mi cama— ordena ella
—de los niños Ana, quiero que ellos se queden el fin de semana conmigo, en mi casa— pidió Sebastián suavizando su voz
—esta bien, solo los días Domingos— ella se retira la camisa y Sebastián traga grueso, Anastasia deja sus pechos al aire libre, en vista de su depravado ex esposo
—¿Entonces sí...?— pregunta él tartamudeando
—¿Estás sordo o qué? ¡Ahora sal de mi habitación!— señala ella hacia la puerta, para luego quitarse la mini falda dejando a