—¡Cariño! —Matt llama a la puerta y abro de inmediato.
—Me estaba poniendo algo decente. —Me encojo de hombros.
—Adoro cómo te quedan mis camisas, ¿por qué te la quitaste? —Sonríe y deposita un beso sobre mis labios—. Te ves mejor hoy.
—Eso creo... —Me acomodo un mechón de cabello y beso su mejilla.
—Derek está abajo, vino con las niñas. —Me mira dudoso y con un semblante preocupado—. Si no quieres verlos aún se lo diré y...
—Está bien, está bien. —Agito las manos y asiento—. Yo quiero conocerl