Luego de que Alex se despidió de Óscar, los cuatro salieron rumbo al hotel, en el camino Lolita no dijo nada, a pesar de que Emma a cada instante reía recordando la boda de Angelito y Norita; la pequeña Alexa iba dormida.
—¿Estás muy callada? —averiguó Alex a María Dolores.
Ella sacudió su cabeza para volver a la realidad.
—Solo estoy cansada, y algo triste —expresó sintiendo un nudo en la garganta—, no me agradan las despedidas —confesó.
Alex la miró con ternura y la tomó de la mano.
—Lo