New York – Usa.
Días después.
Rose, se encontraba en el vivero, discutía con la chica encargada porque varias de las plantas se estaban marchitando.
—Les falta abono y cariño —dijo una voz que provocó que la mujer se estremeciera.
—¡No es posible! —exclamó y volteó a mirar. Parpadeó un par de veces y a grandes pasos se aproximó a la mujer que estaba en la puerta del vivero. —¿Eres tú?
Lolita liberó las lágrimas que estaba conteniendo y la abrazó con fuerza.
—Claro que soy, estoy viva,