Ingresaron a la lujosa suite que había reservado Tiberius para complacer a su esposa ya que, claramente le dijo que su primera noche de casada quería disfrutarla en Paris y que si desde la ventana se veía la Torre Eiffel sería cumplir su fantasía. Por lo que muy dispuesto a consentir a la mujer que había robado su corazón adueñándose de sus sentimientos, allí estaban.
Lo primero que hizo al quedar solos fue conducirla a una de las ventanas, corrió las cortinas y le mostró en todo su esplendor e