Ella no regresó con Robin, sino que le hizo una llamada y se fue así.
Después de salir de la empresa, hizo otra llamada.
—Papá, necesito un toxicólogo.
...
Irene intentó contactar de nuevo a la agente de Lolita, pero nuevamente nadie contestó.
Colgó el teléfono y se masajeó las sienes.
La intención de complicar las cosas era demasiado evidente.
—Jefa, ¿qué hacemos ahora? ¿Volvemos a hablar con el señor Robin?
Irene soltó una risa fría, ¿de qué serviría hablar con Robin?
¿Cómo iba ese hombre a co