—Isabel, necesito que me eches una mano.
—¿En qué puedo ayudarte?
—Sospecha que estoy embarazada y mañana me va a llevar al médico para confirmarlo. Necesito que me consigas un resultado falso de la prueba de embarazo.
Isabel se quedó callada de repente.
—¿Isabel?
Irene frunció el ceño y volvió a llamarla.
—¿Es de Robin? —preguntó Isabel de golpe.
Irene se sorprendió; no esperaba que Isabel lo adivinara tan rápido.
Pero no tenía nada que esconderle a Isabel, así que decidió confesar:
—Sí, es de