El aire los oprimía con fuerza y los sofocaba. El jardín parecía haber dejado de respirar. Ninguna brisa se movía entre las hojas. Ningún pájaro cantaba. Incluso el tiempo parecía contener la respiración.
"¿Qué pasa?" La voz de Emily rompió el silencio. Se giró hacia un lado.
"¿Lylah?"
Luego hacia el otro.
"¿Casio? ¿Alguien puede explicarme qué pasa?"
"Por favor, llévenme a casa."
Las palabras de Lylah salieron sin voz. Caminó hacia la puerta. Sus pasos eran mecánicos. Un pie delante del otro.