Punto de vista en tercera persona
Las puertas del bar se cerraron tras ellos. Los zapatos de Santiago tocaron el pavimento primero; el sonido se agudizó en el repentino silencio. Se detuvo, respirando hondo el frío aire nocturno que le llenó los pulmones. El aparcamiento se extendía frente a ellos, casi vacío. Algunos coches se dispersaban aquí y allá. Una de las farolas parpadeaba como si no pudiera decidir si quería rendirse por completo.
Los tacones de Lylah resonaron contra el suelo al sali