Una suave luz dorada danzaba sobre las pulidas baldosas de mármol, con la elegancia susurrando en cada detalle. Lámparas de araña de cristal brillaban en la sala, y el aire se impregnaba de aromas a flores frescas y buen vino. Camareros de corbata negra, moviéndose silenciosamente, balanceando bandejas de plata. El suave murmullo de las conversaciones, con las copas colgando, llenaba el aire de exquisitos y sabrosos platos expuestos en las mesas.
Remi se deslizó junto a Santiago, envolviéndolo