Punto de vista en tercera persona
—¿Quién eres? —preguntó Sage.
El hombre entró por la puerta sin prisa, con la barbilla en alto, recorriendo el espacio con la mirada como si lo catalogara, decidiendo qué merecía su atención y qué no. Dejó que el silencio se extendiera y llenara la habitación a su propio ritmo, y observó a Sage de pie en él.
—Soy Incubus —dijo finalmente.
Una leve sonrisa se dibujó en sus labios al decirlo. Solo se arquearon las comisuras mientras sus ojos permanecían fijos en