Rebeca bañó a Carolina y le secó el pelo.
Carolina miró a Rebeca, que le estaba secando el pelo tranquilamente, y de repente se dio cuenta de que su madre no parecía hablar mucho últimamente.
En el pasado, su mamá siempre encontraba muchos temas para hablar con ella.
Al ver que Carolina le miraba pensativa, Rebeca preguntó: —¿Qué pasa?
Carolina negó con la cabeza: —Nada.
Debería ser que estaba pensando demasiado.
O tal vez era solo que su mamá tenía algo en mente y no tenía ganas de hablar.
Seca