Esa tarde, cuando Rebeca llegó a casa, Carolina acababa de regresar de la escuela a la casa de los Estrella.
En cuanto Rebeca cruzó la puerta principal, oyó a su hija charlando por teléfono. Al ver a su madre, Carolina la saludó alegremente:
—¡Mamá!
Bueno, lo que le dijo la persona al otro lado del teléfono debió de ser importante, porque Carolina corrió hacia ella con el teléfono en la mano:
—Mamá, papá quiere hablar contigo.
Rebeca se quedó sin palabras.
Tomó el teléfono, se lo llevó a la orej