Hugo tenía un compromiso por la tarde y, tras charlar de negocios, se dispuso a marcharse.
Al ver que Hugo la miraba, Rebeca levantó la vista: —¿Qué pasa?
Mañana era San Valentín.
Pero él no lo dijo, negando con la cabeza: —Nada.
La mente de Rebeca estaba ahora mismo en el trabajo, y se olvidó por completo de San Valentín.
No fue hasta el día siguiente, cuando llegó a la oficina y en la empresa la recibieron y le dijeron Feliz San Valentín, que cayó en la cuenta de que era San Valentín.
Rebeca e