—Tú...
Rebeca extendió la mano: —Gracias por la ayuda que me has dado durante todos estos años.
Zack aún no había reaccionado, pero extendió la mano para estrechársela: —No hay de qué.
Rebeca recogió sus cosas y se marchó.
Zack no podía creer que Rebeca se fuera así sin más.
—¿Qué pasa? —Luis le dio un golpecito en el hombro.
—Rebeca dejó la empresa.
Luis se quedó helado: —¿En serio?
¿Estaba realmente dispuesta a dejar la empresa? ¿Por qué estaba tan poco convencido?
Resopló: —Ahora se ha ido, p