Con ese pensamiento, sonrió y dijo: —Claro.
Se acercaron con la multitud.
Justo cuando se acercában a la valla, unos brillantes fuegos artificiales estallaron en la orilla opuesta, provocando un coro de jadeos y risas por la zona, pero pronto ahogados por el fuerte ruido de la pirotecnia.
Muchas de las personas que se encontraban en el lugar hacían fotos y pedían deseos.
Al ver que Rebeca se limitaba a observar en silencio sin hacer ningún otro movimiento, le preguntó: —¿Quieres que te grabe?
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