Apolo
Marco, descargó su arma contra mí, por lo que no tuve otra opción que tirarme al piso y rodar evadiendo los disparos, para llegar a la puerta del pequeño tocador que se encontraba en la habitación. Me metí dentro, colocándole el pestillo como una forma de retrasar lo inevitable, que era que ambos entrasen tarde o temprano, hechos una completa furia, cansados de juegos.
Di una mirada rápida, la ventana que daba al exterior era muy pequeña como para colarme por ella, no se había colocado ni