Brianna
La noche estaba demasiado silenciosa y nos rodeaba allí donde estábamos una espesa bruma. Que apenas si dejaba ver la ciudad a nuestros pies, como si un manto tenue la cubriese. Miré a mí alrededor y recordé que hacía solo un par de horas Apolo me había hecho el amor en esos mismos sillones. Aunque no era demasiado tiempo transcurrido, el recuerdo me pareció lejano y lancé un suspiro contrariado.
—¿Vas a empujarme desde aquí ahora o esperaremos a que los Abruzo asesinen a mi esposo? —La